Una dura realidad
Después de cuatro
años laborando con entusiasmo en el área de recursos humanos en una prometedora
empresa local, empecé a sentir poco a poco, cansancio, ganas de no levantarme a
trabajar, fastidio por las tareas que en otro tiempo hacía con gusto, odiaba
los lunes y empecé hasta odiar a la gente que laboraba conmigo. Llegó un punto
que era la típica empleada huraña y amargada que debías tratar con cuidado.
Pero ¿qué me pasó?,
¿porqué llegué a ese punto? Con el tiempo he analizado que en ese trabajo los
primeros tres años fluyeron de maravilla, luego hubo cambios en las cabezas de área
y muchas cosas cambiaron, la carga de
trabajo fue poco a poco mayor, dejó de ser retador, no había aprendizaje, se
convirtió en una operación que no requería de mucho desafío, terminó por
aburrirme y aunque trataba de proponer y dar ideas, era difícil pues ya no solo
se trataba de una buena idea, si no de caerle bien al jefe, de evitarte broncas
con el de a lado, esquivar chismes, en fin, me fui amargando, lo curioso es que
esa hostilidad no solo crecía en mí, de alguna manera se contagiaba en el grupo
de trabajo. Además, recuerdo muy bien que vivía con la cultura de trabajar
duro, de sol a sol, y que los descansos son para los que no tienen mucho que
hacer, que irte justo a la hora de salida de tu oficina es como aventar la pala
(¡te ves mal!).
Idealmente un
empleo debe ofrecerte una satisfacción propia por hacer lo que haces y para
lograrlo es importante que tus actividades representen retos y desafíos,
posibilidad de lograr metas, que éstas sean reconocidas por tus jefes y
colaboradores, buenas relaciones entre compañeros de trabajo y oportunidad de
descansos y vacaciones. Pero bueno, seamos realistas, es difícil estar en la
empresa perfecta con el trabajo perfecto, por otro lado.
¿Qué es el estrés laboral?
En la página del
IMSS en un apartado sobre estrés laboral menciona que el 75% de los mexicanos
padece fatiga por estrés laboral, superando a países como China y Estados
Unidos. El estrés laboral es un tipo de estrés donde la creciente presión en el
entorno laboral puede provocar la saturación física y/o mental del trabajador,
generando diversas consecuencias que no sólo afectan la salud, sino también su
entorno más próximo ya que genera un desequilibrio entre lo laboral y lo
personal.
Los efectos se
pueden reflejar en síntomas como ansiedad, miedo, irritabilidad, frustración,
agotamiento, desmotivación, disminución de la productividad, crisis de llanto,
ira o pánico, aumento del consumo de tabaco, del alcohol, desordenes
alimenticios, dificultad de concentración, olvidos, dolor de cabeza, espalda o
cuello, malestares estomacales, respiración agitada, taquicardia, hipertensión.
Las consecuencias
de un prolongado tiempo con estrés laboral llevan al término burnout en español
se podría traducir como quemado, que se caracteriza por presentar varios de los
síntomas anteriores provocando descenso en la calidad de vida, enfermedades que
impliquen incapacidad, depresión, repercutir en problemas familiares y riesgos
de alcoholismo y otras adicciones.
¿Y las empresas qué hacen?
No hace mucho las
instituciones de salud han alertado a las empresas de las repercusiones de esta
situación, es alarmante el aumento en el ausentismo laboral, falta de productividad y enfermedades que
al final tienen un fuerte impacto económico en las mismas empresas y en la comunidad, tan es así que la STPS (Secretaría del
Trabajo y Previsión Social) en octubre del 2018 implementó la NOM 35 que
establece una política preventiva que promueve la salud y la calidad de vida de
los trabajadores.
Y tú, ¿Qué puedes hacer?
Si bien las
empresas tienen un gran compromiso con sus empleados, nosotros como sus colaboradores
o líderes de equipos de trabajo es importante desarrollar herramientas para
identificar los factores de estrés que nos afectan y cómo contrarrestarlas.
El manejo abarca
recomendaciones que van enfocadas a mantener bajo control las situaciones de estrés
en el entorno laboral, así́ como aquellas prácticas saludables que nos ayudan a
minimizar las consecuencias en nuestro organismo: técnicas de relajación, practicar
algún deporte, cuidar tu alimentación, dormir las horas necesarias, evitar el
tabaco y el alcohol, tomarse descansos.
Por otro lado, es nuestra responsabilidad desarrollar
habilidades personales como las de comunicación, asertividad, manejo de equipos
y manejo de situaciones bajo presión. Para esto te puedes apoyar del Coaching o
terapeutas laborales para llevar un proceso personalizado que te ayude a
enfocar tus metas y afrontar los desafíos laborales y aprender estrategias que
puedas aplicar inclusive para tus compañeros de equipo de trabajo.
Te invito a mi
taller de Mindfulness para tu vida y tu trabajo, el objetivo es que desarrolles
estrategias para manejar justamente el estrés laboral con éxito. Para más
información da clic en la siguiente liga de mi página de Facebook de Kaanbal
Training:

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